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Neltume: de la montaña maderera a un territorio de turismo, naturaleza y memoria

La historia de Neltume está profundamente ligada al bosque. Durante más de un siglo, la localidad ha vivido transformaciones económicas, sociales y políticas que fueron moldeando su identidad: desde los primeros aserraderos y la llegada de trabajadores a la cordillera, pasando por el auge de la industria maderera y el Complejo Forestal y Maderero Panguipulli, hasta la reconversión productiva impulsada por el turismo y la conservación del bosque nativo.

Una localidad nacida entre bosque, agua y montaña

Neltume está emplazado en la zona cordillerana de la comuna de Panguipulli, junto al río Fuy y frente al macizo Mocho-Choshuenco. Su historia moderna está inseparablemente vinculada a la explotación del bosque nativo y a las difíciles condiciones de acceso que durante gran parte del siglo XX caracterizaron a este territorio.

Existen antecedentes de actividad maderera en el sector desde fines del siglo XIX. Una investigación sobre los paisajes de la cuenca del río Valdivia identifica la instalación de un banco aserradero en Neltume ya en 1898, mientras que posteriormente fueron apareciendo nuevos fundos, aserraderos y empresas dedicadas a explotar los extensos bosques cordilleranos.

En aquellos años llegar hasta la montaña era una aventura considerable. Durante décadas, uno de los principales accesos consistía en navegar por el lago Panguipulli hasta Choshuenco y continuar hacia la cordillera. Otra alternativa era la difícil ruta por la cuesta Los Añiques, bordeando el lago Neltume. Los lagos, los vapores, las lanchas y posteriormente los caminos madereros fueron parte fundamental de la economía local.

La progresiva construcción de caminos cambió esa realidad. En 1932 fue adjudicado el proyecto del camino entre Lanco y Panguipulli, concebido precisamente por el potencial agrícola, turístico y maderero de una zona cuyo desarrollo estaba limitado por su aislamiento. Décadas después, la llegada del ferrocarril a Panguipulli, completada en 1954, facilitó todavía más la conexión de la producción cordillerana con los mercados del resto del país.


La gran inmigración maderera

El verdadero crecimiento de Neltume comenzó a acelerarse durante las décadas de 1930 y 1940. Conviene hablar aquí principalmente de migración interna chilena: trabajadores y familias provenientes de Temuco, Chillán, Los Ángeles y otras zonas del centro-sur llegaron a la cordillera atraídos por las nuevas oportunidades laborales.

En 1939 se constituyó la Sociedad Agrícola y Maderera Neltume Limitada, asociada a un fundo de más de 36 mil hectáreas. Poco después comenzó una industrialización que transformó profundamente el lugar. En 1942 entró en funcionamiento una fábrica de madera terciada, a la que posteriormente se sumó IMASA, industria que producía puertas, ventanas, marcos y molduras. Solo la fábrica de terciados llegó a emplear cerca de 500 personas.

Aparecieron también aserraderos, talleres, caminos interiores, una línea ferroviaria de trocha angosta, camiones y maquinaria industrial. La madera salía desde la montaña hacia Neltume y desde allí continuaba su recorrido hacia Panguipulli y el resto del país. Parte de aquella infraestructura todavía constituye patrimonio industrial de la localidad.

Las condiciones de vida y de trabajo, sin embargo, eran muy distintas de las actuales. Las jornadas podían superar las doce horas y durante las faenas de montaña alcanzar las catorce. En algunos períodos, parte de las remuneraciones se pagaba mediante vales utilizables en las pulperías de los propios fundos.

Fue en torno a aquella economía del bosque donde comenzó a formarse gran parte de la identidad social de Neltume.


Trabajadores, sindicatos y Reforma Agraria

Con el crecimiento de la industria también aumentó la organización de los trabajadores. Durante la década de 1960 surgieron sindicatos y movimientos que reclamaban mejores condiciones laborales y cambios en la propiedad de los grandes fundos.

El proceso coincidió con la Reforma Agraria, iniciada antes del gobierno de Salvador Allende y profundizada durante la Unidad Popular. En la provincia de Valdivia, las disputas por la propiedad y administración de los fundos fueron particularmente intensas. Trabajadores y comunidades protagonizaron ocupaciones de predios para presionar por su expropiación.

El 15 de marzo de 1971, la Corporación de la Reforma Agraria formalizó la expropiación de diversos fundos de la zona, entre ellos Neltume, Huilo Huilo, Pilmaiquén, Pirehueico, Enco y otros. Esos predios fueron posteriormente transferidos al ámbito estatal y reunidos en una gran empresa forestal.


El Complejo Forestal y Maderero Panguipulli

En octubre de 1971 tomó forma legal el Complejo Forestal y Maderero Panguipulli, COFOMAP, sociedad controlada fundamentalmente por CORFO.

Llegó a administrar más de 400.000 hectáreas distribuidas en distintos sectores cordilleranos y empleó directamente a alrededor de 3.000 trabajadores. Sumando sus familias, varios miles de personas dependían de su funcionamiento. Neltume era uno de los centros industriales más importantes del sistema.

El modelo tenía una característica singular: representantes de los trabajadores participaban junto al Estado en diferentes instancias de administración. Sus objetivos combinaban explotación forestal, transformación de madera, comercialización y también conservación de recursos naturales.

Para algunos habitantes, este período quedó asociado a un aumento del empleo estable y a una mayor participación de los trabajadores; para otros, forma parte de una etapa nacional marcada también por una profunda polarización política, conflictos por la propiedad y fuertes tensiones entre distintos sectores de la sociedad.

Ambas dimensiones forman parte de la historia del territorio.


1973: una ruptura profunda

El golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 cambió bruscamente esta experiencia.

Al día siguiente se produjo un intento de tomar el retén de Carabineros de Neltume por parte de partidarios del gobierno depuesto. El episodio fue seguido por una extensa operación militar y policial en la cordillera.

Las consecuencias humanas fueron graves. Comisiones oficiales del Estado han documentado detenciones, torturas, ejecuciones y desapariciones ocurridas en Neltume y localidades cercanas. La Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura registró testimonios de trabajadores del Complejo detenidos y torturados durante los operativos posteriores al golpe. En octubre de 1973 fueron ejecutadas doce personas vinculadas principalmente al mundo obrero y político de la zona.

La ocupación militar del territorio también alteró profundamente la organización sindical y comunitaria que se había desarrollado durante los años anteriores.

Reconocer estos hechos no requiere adoptar una lectura partidista de la historia. El contexto político previo a 1973 continúa siendo objeto de distintas interpretaciones, pero las violaciones de derechos humanos cometidas posteriormente han sido reconocidas oficialmente por el Estado de Chile.


Del Estado nuevamente a la actividad privada

El COFOMAP no desapareció inmediatamente después de 1973. Continuó funcionando bajo administración estatal, aunque con una estructura y objetivos diferentes.

Durante los años siguientes comenzó un proceso de reorganización, reducción y posterior venta de sus activos. Particularmente durante la década de 1980, diversos fundos y actividades productivas fueron licitados y transferidos al sector privado. Entre ellos estuvieron Huilo Huilo, Pilmaiquén, Pirehueico y posteriormente otros predios vinculados al antiguo Complejo.

Hacia fines de esa década, el modelo de una gran empresa forestal estatal había terminado.

La economía local volvió a depender crecientemente de empresas privadas vinculadas a la explotación del bosque. Pero durante los años siguientes comenzó a hacerse evidente otro problema: la industria maderera ya no podía generar el mismo nivel de actividad y empleo que había sostenido durante décadas.

Neltume entró en un período difícil, marcado por la reducción de la actividad forestal y el desempleo.


El cambio de siglo y el surgimiento de Huilo Huilo

A fines de la década de 1990 comenzó una transformación económica que probablemente ha sido tan profunda como la que provocó la industria de la madera medio siglo antes.

En el año 2000 comenzó el desarrollo de la Reserva Biológica Huilo Huilo, un proyecto privado de conservación y turismo de naturaleza que progresivamente convirtió extensos sectores antiguamente vinculados a la explotación forestal en un territorio dedicado a conservación, hotelería, excursiones y turismo de intereses especiales.

La aparición de esta nueva actividad permitió que numerosas familias cuyos padres y abuelos habían vivido del bosque comenzaran a incorporarse a trabajos relacionados con alojamiento, gastronomía, construcción, artesanía, guías, transporte, mantenimiento y servicios turísticos.

La propia Fundación Huilo Huilo define este proceso como una reconversión laboral. Según un estudio difundido por la institución, actualmente más de la mitad de la población laboral vinculada a su zona de influencia participa en actividades relacionadas con el turismo y más del 90 % de quienes trabajan directamente en la Reserva provienen de comunidades cercanas. El mismo estudio señala que el 70 % de quienes hoy trabajan en turismo tuvo padres vinculados a la industria maderera.

Estas cifras corresponden a estudios publicados por la propia Fundación, pero ilustran bien la magnitud del cambio económico ocurrido en la zona.


De trabajadores de la madera a trabajadores del turismo

La transformación tiene además una dimensión cultural interesante.

Muchas habilidades surgidas durante la época maderera no desaparecieron: se adaptaron.

El conocimiento del bosque pasó de servir exclusivamente para extraer madera a ser utilizado también para interpretar senderos y naturaleza. La carpintería se transformó en artesanía y construcción turística. Las antiguas rutas de trabajo comenzaron a convertirse en caminos y recorridos para visitantes.

Al mismo tiempo, comenzaron a aparecer pequeños alojamientos, restaurantes, comercio, operadores y emprendimientos familiares.

El turismo no reemplazó únicamente una industria por otra. Permitió que Neltume comenzara a diversificar su economía.

Y probablemente esa diversificación sea uno de los cambios más importantes de su historia reciente.


Un territorio donde conviven varias historias

Actualmente Neltume reúne varias identidades simultáneas.

Es una localidad de montaña.

Es un antiguo pueblo maderero.

Es un territorio con una fuerte historia sindical y política.

Es también un espacio de memoria asociado a los acontecimientos posteriores a 1973.

Y al mismo tiempo se ha convertido en una de las puertas de entrada a un importante destino de naturaleza y turismo del sur de Chile.

El Museo de Neltume, los antiguos bienes industriales del COFOMAP, los caminos madereros, el río Fuy, Puerto Fuy, la Reserva Huilo Huilo y el volcán Mocho-Choshuenco forman hoy parte de un mismo paisaje. Incluso se están desarrollando iniciativas para convertir parte del patrimonio industrial y social del antiguo Complejo en nuevas rutas de turismo cultural.

La madera sigue estando presente en las casas, los oficios y la memoria de las familias.

Pero el bosque dejó de ser observado únicamente como una materia prima.

Hoy también es paisaje, biodiversidad, patrimonio y oportunidad económica.

Quizás esa sea una buena forma de entender la historia reciente de Neltume: no como la desaparición de su pasado maderero, sino como la transformación de ese pasado en una nueva etapa.

De la madera al turismo, de la explotación del bosque a su conservación, Neltume continúa reinventándose sin dejar de ser una comunidad profundamente ligada a la montaña.